
¿Se puede subarrendar una nave industrial alquilada en España? Requisitos, plazos y riesgos según la LAU
Cuando un empresario alquila una nave industrial, es normal que con el tiempo surjan cambios: menos espacio necesario, exceso de metros o incluso la oportunidad de compartir gastos. Y ahí surge la gran duda: ¿se puede subarrendar una nave industrial alquilada en España? La respuesta está en el artículo 32 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y en lo que diga tu contrato. Vamos a desgranarlo de forma clara.
Qué dice la LAU sobre el subarrendamiento de naves industriales (art. 32)
La LAU establece que en los arrendamientos de uso distinto de vivienda (como naves industriales, locales o almacenes) el subarriendo es posible salvo que el contrato lo prohíba de forma expresa.
Esto significa que, en ausencia de esa cláusula, puedes subarrendar tu nave sin necesidad de pedir permiso previo al propietario.
Ahora bien, la ley exige dos obligaciones clave:
Notificar de manera fehaciente al arrendador en el plazo de un mes.
Permitir que el arrendador incremente la renta de tu contrato principal: un 10 % si el subarriendo es parcial y un 20 % si es total.
¿Cuándo puedo subarrendar? Lo que manda tu contrato
En la práctica, muchos propietarios introducen cláusulas que prohíben el subarrendamiento de la nave industrial o lo condicionan a su autorización expresa.
En Cazanaves revisamos con lupa cada contrato porque es ahí donde aparecen las limitaciones:
Si la cláusula lo prohíbe, el subarriendo sería nulo y podría dar lugar incluso a resolución del contrato.
Si la cláusula lo permite con condiciones, negociamos para que no te quedes atado a restricciones excesivas.
Subarrendamiento total vs parcial: diferencias prácticas y costes (10 % y 20 %)
Subarriendo parcial: solo una parte de la nave, por ejemplo unos metros de almacén. Aquí el arrendador puede aumentar la renta un 10 %.
Subarriendo total: cedes toda la nave a un tercero. En este caso, la renta del contrato principal puede subir un 20 %.
En nuestra experiencia, conviene calcular bien el impacto económico: no se trata solo de esa subida, sino de cómo encaja con gastos comunes, IBI, seguros y costes de mantenimiento de la nave.
Cómo notificar de forma fehaciente en el plazo de 1 mes
El arrendador debe estar informado en tiempo y forma. Para evitar problemas, la notificación tiene que ser fehaciente. Las vías más seguras son:
Burofax con acuse de recibo y certificación de texto.
Notificación notarial.
En Cazanaves preparamos estas comunicaciones para que quede constancia y no haya riesgo de impugnación. Cumplir el plazo de 1 mes es esencial para que el subarriendo tenga plena validez.
Duración y extinción: por qué el subarriendo nunca puede ir más allá del contrato principal
Un error habitual es pensar que el subarrendatario puede quedarse más allá de la duración del contrato principal. La ley es clara: el subarriendo siempre finaliza cuando termina el contrato de arrendamiento original.
Por eso, si vas a subarrendar una nave industrial, recomendamos alinear bien los plazos y dejarlo reflejado en el contrato de subarriendo.
Errores frecuentes que vemos en naves (y cómo los evitamos desde Cazanaves)
En estos años hemos visto empresarios meterse en problemas por:
No revisar el contrato y encontrarse con una prohibición expresa.
No notificar en plazo y recibir una reclamación del propietario.
Firmar un subarriendo sin calcular el coste real tras la subida del 10 % o 20 %.
Confiar en acuerdos verbales sin respaldo documental.
En Cazanaves evitamos estos fallos porque acompañamos todo el proceso: revisión, redacción y negociación.
Checklist rápido para subarrendar tu nave sin sustos
Revisar tu contrato de arrendamiento: ¿prohíbe el subarriendo?
Calcular impacto económico del 10 % o 20 % sobre la renta.
Redactar contrato de subarriendo alineado con el contrato principal.
Notificar fehacientemente al arrendador en plazo de 1 mes.
Coordinar plazos de vencimiento para que no quede desajustado.
¿Y si el contrato lo prohíbe? Alternativas reales en el mercado
Si tu contrato prohíbe el subarriendo de la nave industrial, no todo está perdido. Desde Cazanaves hemos gestionado muchos casos en los que lo mejor era:
Negociar con el propietario una autorización especial.
Buscar un traspaso o cesión de contrato si la actividad lo permite.
Directamente, trasladarte a una nave más ajustada a tus necesidades en Madrid, Castilla-La Mancha o cualquier otra zona de España.
Cómo te ayudamos desde Cazanaves
En Cazanaves nos dedicamos a que el empresario se centre en lo importante: su negocio.
Y nosotros en lo nuestro: encontrar la nave industrial más adecuada para cada actividad y garantizar que el proceso legal y contractual sea seguro.
Nuestro servicio incluye:
Revisión legal de contratos de arrendamiento y subarriendo.
Negociación con propietarios para autorizar o flexibilizar condiciones.
Búsqueda de subarrendatarios solventes cuando el cliente quiere compartir metros.
Localización de nuevas naves en Madrid, Castilla-La Mancha o cualquier parte de España cuando el subarriendo no es posible.
Preguntas frecuentes
¿Necesito consentimiento del arrendador para subarrendar?
Solo si tu contrato lo establece. Si no lo menciona, el art. 32 LAU te permite subarrendar notificando en plazo.
¿Qué pasa si no notifico al propietario?
El arrendador podría reclamar incumplimiento y pedir la resolución del contrato.
¿Puede el arrendador subir la renta?
Sí: 10 % si subarriendas una parte, 20 % si subarriendas toda la nave.
¿Qué diferencia hay entre cesión y subarriendo?
En la cesión transmites tu posición de arrendatario a un tercero. En el subarriendo, sigues siendo arrendatario frente al propietario y a la vez arrendador frente al subarrendatario.
Conclusión
En resumen, sí se puede subarrendar una nave industrial alquilada en España, siempre que tu contrato lo permita o no lo prohíba. La clave está en revisar bien las cláusulas, cumplir el plazo de notificación y calcular el impacto económico.
En Cazanaves lo tenemos claro: el objetivo es que encuentres la nave industrial más apropiada para tu actividad, ya sea mediante un subarriendo seguro o buscando nuevas opciones en el mercado.