Suministros y potencia eléctrica: qué revisar en una nave antes de entrar
La nave perfecta en metros, ubicación y precio puede convertirse en un problema si los suministros no se ajustan a tu operativa. Una maquinaria que no arranca, una línea de producción que no puede funcionar a plena carga o meses de espera para ampliar la potencia eléctrica son situaciones que se evitan con una revisión técnica antes de tomar la decisión. En este artículo te contamos los puntos clave que debes verificar en suministros eléctricos, agua y gas cuando visitas una nave industrial. No es una auditoría técnica exhaustiva —eso lo hace un instalador autorizado—, pero sí el listado de preguntas que deberías hacerte o pedir que te respondan antes de comprometerte. Cazanaves te acompaña en las visitas y te pone en contacto con las naves que cubren tus requisitos técnicos.
La potencia eléctrica contratada: qué significa y por qué importa
La potencia eléctrica disponible en una nave industrial se mide en kilovatios (kW) o kilovoltamperios (kVA). Hay dos conceptos que conviene distinguir:
- Potencia contratada: la que el titular del suministro tiene con la distribuidora. La puedes ampliar o reducir, pero el proceso puede llevar semanas o meses según la disponibilidad de la red.
- Potencia instalada: la que soporta la instalación interior (cableado, cuadros, protecciones). Ampliar más allá de lo instalado requiere obras.
Antes de visitar una nave, calcula la potencia que consume tu actividad en hora punta. Suma máquinas, iluminación, climatización, cargadores de carretillas y cualquier equipo trifásico. Ese número es tu mínimo exigible.
Tensión monofásica vs. trifásica
La mayoría de naves industriales tienen suministro trifásico (400 V entre fases), que es lo que necesitan los motores industriales, compresores, prensas y maquinaria pesada. Verifica que la nave lo tiene antes de planificar tu instalación.
Centro de transformación: la diferencia para grandes consumidores
Si tu actividad supera los 100–150 kW de demanda, probablemente necesites una nave con centro de transformación (CT) propio o acceso a media tensión.
Un CT propio aporta:
- Mayor estabilidad de voltaje.
- Capacidad de ampliar potencia sin depender totalmente de la red de distribución pública.
- Menor coste de energía en alta consumo.
Pregunta al propietario o al agente si la nave tiene CT, cuál es su potencia nominal y quién es el titular. Si el CT es de la empresa propietaria, negociar su uso forma parte del contrato de arrendamiento o compraventa.
Agua, saneamiento y gas: los otros suministros que olvidamos
El foco suele ponerse en la electricidad, pero hay más suministros que revisar:
Agua:
- ¿Hay acometida de agua industrial? ¿Y de agua potable para aseos y vestuarios?
- ¿Cuál es el caudal disponible y la presión de red en esa zona industrial?
- ¿Hay contador propio o el suministro viene del propietario?
Saneamiento:
- ¿La nave tiene red de saneamiento conectada al colector municipal?
- Si tu actividad genera aguas residuales industriales, ¿existe separador de grasas, decantador o red separativa?
Gas natural:
- No todos los polígonos industriales tienen acometida de gas. Pregúntalo antes si tu proceso productivo lo requiere.
- Si no hay red, valora si la alternativa (GLP en depósito, electricidad) es viable para ti.
Iluminación y climatización: el consumo oculto
La iluminación de una nave grande supone un porcentaje significativo de la factura energética. Cuando visites la nave, comprueba:
- Si las luminarias son LED o antiguas (fluorescentes, sodio): el cambio a LED puede reducir el consumo de iluminación hasta un 50–60 %.
- Si hay instalación de climatización (split, aerotermos, suelo radiante) o si tendrás que instalarla desde cero.
- Si existen lucernarios o ventanas cenitales que aporten luz natural, reduciendo la dependencia de iluminación artificial.
Accesos de datos y telecomunicaciones
Cada vez más operativas logísticas y productivas dependen de conectividad estable. Verifica:
- Si hay fibra óptica disponible en el polígono y si llega al interior de la nave.
- Si existe cableado estructurado o hay que instalarlo.
- Si la cobertura móvil es adecuada dentro del recinto (los muros de hormigón o chapa gruesa pueden atenuarla).
Preguntas frecuentes
¿Cuánta potencia eléctrica necesita una nave logística estándar?
Depende del número de carretillas eléctricas, la iluminación y si hay zonas de temperatura controlada. Una nave logística mediana sin cámara puede funcionar con 80–150 kW contratados, pero con cámaras frigoríficas o maquinaria de producción la cifra sube considerablemente.
¿Cuánto tarda en ampliarse la potencia eléctrica de una nave?
El plazo varía según la distribuidora y la disponibilidad de la red en esa zona. Puede ir de pocas semanas a varios meses si se requiere refuerzo de línea o nuevo centro de transformación. Por eso conviene confirmarlo antes de comprometerse.
¿Quién paga la adaptación eléctrica si la nave no tiene suficiente potencia?
Depende de lo negociado con el propietario. En algunos casos el arrendador asume la adecuación como condición del alquiler; en otros es a cargo del inquilino. Es un punto relevante a aclarar antes de firmar.
¿Cazanaves me indica la potencia disponible de cada nave?
Sí, incluimos esa información cuando está disponible y la consultamos con el propietario si no figura en la ficha. Cuéntanos tus requisitos y filtramos.
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